Al fin puedo sentarme a hacer lo que más me gusta:
reflejarme en una hoja en blanco.
Feria
UNO
El 6/9 re-presenté mi libro Los Choripas y otros cuentos en la feria del libro de la Docta. De
entonces a esta parte, entre los
quilombos nuestros de cada día y la necesidad innata de encontrarme a solas a
digerir la experiencia vivida; hoy, por fin, me cayó la ficha: La presentación fue un encuentro.
Un encuentro verdadero y completo.
Por ejemplo, esa mañana encontré cien pesos en el
bolsillo de un saco que me salvaron el almuerzo. Después encontré un taxi apenas
lo necesité, (en pleno centro y en la peor hora con casi 40 grados de sensación
térmica)
Entonces empecé a hilar la idea de un en-cuentro.
Me encontré en la pasión literaria de Mabel Machado,
la escritora y tallerista literaria que presentó mi libro, y digo esto porque
encontrarse con Mabel Machado es más difícil que encontrarse con el Papa.
También me encontré en la Nati y en la Cami, que
me llenaron de alegría. Me encontré en un gran amigo que hacía añares no veía, el
querido Carlitos, con quien tuve tantas charlas de vida que jamás olvidaré,
como aquella en que me explicó sus técnicas para que no se oigan los pedos
cuando entraba en un baño de casa ajena. Me encontré en Tomás, amigo y colega
generoso. Me encontré en las fotos que tomó mi hermano putativo, el negro
Mariano. Me encontré en mí tío y en vieja, silenciosos e incondicionales
acompañantes de toda la vida. Me encontré en la ausencia de algunos y me
encontré también en la familia del Gringo la
Belu y el Benja. Me encontré en mi
equipo de trabajo, que en la vida siempre van al frente. Me encontré en rostros
nuevos que me colmaron de entusiasmo y satisfacción. Me encontré en la energía
de la Juli Santillán y me encontré en
el apoyo y la paciencia de mi compañera de vida.
Me quedó la sensación de que al mismo tiempo todos
se encontraron en todos, coincidiendo en ellos mismos, y pienso por estos
tiempos encontrarse tiene un gran valor, porque encontrarse es romper una
barrera que nos separa y coincidir es sencillamente bello.
Principalmente me encontré a mí mismo en el libro y
me encontré en las voces que ahí viven, que fue el encuentro que andaba necesitando,
la barrera que me separaba. El quiebre lo hice cuando leí uno de los cuentos
–no sabía que iba a leer- Ignoro si a otros escritores les pasará lo mismo,
pero a mí me sucedió no poder leer nunca mi propia historia.
Ahora me siento más cerca de mí, sé que soy mi
camino.
Gracias por acompañarme.
Feria
DOS
El 8/9 re- re-presenté Los Choripas y otros cuentos
en la feria del libro de La Rioja. El
acto fue de características similares, pero con veintipico grados más de
temperatura que en Córdoba, así que hasta el momento de empezar la presentación
transpiré aceitunas, aunque eso no fue nada, cuando vi que ya era la hora de
empezar y vi la cantidad de sillas vacías que había en la sala, casi me cago
encima. En un total aproximado de cien sillas, dos estaban ocupadas, una por
una mujer adorable que me decía: “dale mi hijito, presenta el libro” La otra
silla la ocupaba el chico del sonido, que parecía estar rogando que se
suspendiera para irse a su casa. Me acerqué a una chica de la organización para
informarle que iba a suspender la presentación, pero la chica miró la sala y
dijo: no, no se puede suspender, si hay una persona presente, debe presentarse.
Y la que la tiro de las patas a la señora adorable, que
además insistía: “dale, no seas tímido, presenta el libro” Encima ahora me
sonaba a coqueteo.
Bueno, respiré hondo, tomé coraje y me senté en mi
lugar. El chico del sonido se levantó sin ganas y fue hacia la consola del
sonido, la señora se ubicó en la primera fila al frente mío y apunto estaba de
empezar a decir no sé qué cuando se abrió la puerta y entró Fernando, escritor
riojano y ahora amigo, que era de los pocos que había leído el libro y además
le había gustado. Se sentó al lado mío y ofició de presentador. Atrás de él,
entraron unas 12 o 15 personas más que se quedaron hasta el último, hicieron
preguntas, se rieron e incluso aplaudieron fuerte cuando terminó la
disertación.
En resumidas cuentas fue una experiencia maravillosa
y muy cálida, no sólo por los 38 grados que hacía a las diez de la noche, sino
por el trato afectuoso y generoso que dispensan los riojanos. Me sentí en
familia y eso no tiene precio. Ojalá
vuelva pasado mañana. Ojalá todos puedan
visitar La Rioja.
Gracias Norma Colazo y gracias Gabi Cuello, toneles
de besos. Regresé feliz.
Para ver más fotos pasa por acá.
2 comentarios:
Fue muy bueno verte amigo mío! Espero que se repita y vuelvan muchas obras más. En tanta cabeza debe haber colecciones enteras ya esperando ser escritas!
Pd. Ya ningún puesto de chori es el mismo después de tu obra....
Abz Carlitos!
me gustó lo del en-cuentro... y pienso en-cuento, en-castre y en-canto!
nati
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