No quiero gritar. En ruidos no puedo
pensar.
No voy a estar donde otros aturden sus
miedos.
No voy obligarte que entiendas.
No voy convencerte del por qué. Ni rogar
que me creas.
Entre tantos y tontos, el trajinar es
lento.
Los analistas del ser lo que nunca
fue
no miran a los ojos. No cagan
verdades.
En el silencio abierto te voy a
encontrar,
a la orilla del recuerdo, leyendo la
historia.
Para desatar el destino hay que seguir
el camino.
Errando y boyando, voy y vengo,
no es por la hora que llego tarde,
es por donde estoy cuando llega el
momento.
Cuando el desencuentro es frustración,
el consuelo es confianza.
Andando y andando, un día,
nos volveremos ver.
Escrito N° 20 de la obra Perdón y Gracias, Año 2011.
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